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Atención
Farmacéutica

ATENCIÓN FARMACÉUTICA

Atendiendo a un pacienteEn 2001 se publica en España por parte del Ministerio de Sanidad y Consumo un Documento de Consenso sobre Atención Farmacéutica, que define la Atención Farmacéutica como la participación activa del farmacéutico para la asistencia al paciente en la dispensación y seguimiento de un tratamiento farmacoterapéutico, cooperando así con el médico y otros profesionales sanitarios a fin de conseguir resultados que mejoren la calidad de vida del paciente.
También conlleva la implicación del farmacéutico en actividades que proporcionen buena salud y prevengan las enfermedades.

Según este Consenso, las actividades y servicios que se realizan en la farmacia se pueden agrupar en dos grandes áreas: aquellas actividades orientadas al producto (el medicamento y/o productos sanitarios) y aquellas orientadas al paciente.

A modo de resumen se puede afirmar que las actividades y servicios orientados al paciente son los que constituyen la Atención Farmacéutica, destacando dentro de esta los tres servicios fundamentales, que son:

Documento de Consenso sobre Atención Farmacéutica. MSC. 2001

Fuente: Documento de Consenso sobre Atención Farmacéutica. MSC. 2001

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DISPENSACION

Se entiende la Dispensación como la actuación profesional de un farmacéutico por la cual proporciona, a un paciente o a sus cuidadores, además del medicamento y/o producto sanitario, los servicios clínicos que acompañan a la entrega del mismo.

Recientemente, el Foro de Atención Farmacéutica ha definido la Dispensación como el servicio profesional del farmacéutico encaminado a garantizar, tras una evaluación individual, que los pacientes reciban y utilicen los medicamentos de forma adecuada a sus necesidades clínicas, en las dosis precisas según sus requerimientos individuales, durante el periodo de tiempo adecuado, con la información para su correcto uso y de acuerdo con la normativa vigente.

Según el documento de consenso del ministerio de sanidad y consumo, la dispensación es el servicio que generalmente supone el centro de la actividad del farmacéutico y representa la principal demanda del consumidor. En el modelo tradicional de farmacia, el farmacéutico atiende a las necesidades del usuario por medio del llamado consejo farmacéutico. Sin embargo, actualmente cabe plantearse el papel del farmacéutico ante usuarios que, por sí mismos, no plantean ninguna cuestión. Los elementos que introduce el cambio del modelo son fundamentalmente:

Dada la necesidad de evolución, se pretende diseñar los elementos básicos que debe contener la mecánica del trabajo del farmacéutico ante la dispensación, de manera que, este trabajo no sea un fin sino un medio. Sólo si esta actividad sirve de soporte para realizar atención farmacéutica clínica, tendrá justificación su inclusión en el concepto de atención farmacéutica orientada hacia el paciente.

En el servicio de Dispensación, el farmacéutico debe tener presente los siguientes objetivos:

  1. Entregar el medicamento y/o el producto sanitario en condiciones óptimas (principal requerimiento del usuario) y de acuerdo con la normativa legal vigente.
  2. Proteger al paciente frente a la posible aparición de resultados negativos asociados a la medicación.
  3. Que el paciente conozca el proceso de uso del medicamento y que esté dispuesto a asumirlo.

Al hablar de Dispensación se plantean dos escenarios diferentes:

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(A) PRIMERA DISPENSACIÓN

Se entiende como Primera Dispensación al acto mediante el cual el farmacéutico entrega al paciente o cuidador, un medicamento o producto sanitario, que se va a utilizar por primera vez, asegurándose de la ausencia de criterios de no dispensación y de que el paciente conoce y asume el proceso de uso del mismo.

En la primera dispensación, el farmacéutico debe:

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(B) DISPENSACIÓN REPETIDA O CONTINUACIÓN DE TRATAMIENTO

Se entiende como “dispensación de continuación del tratamiento” a aquella que se centra en pacientes, habituales o eventuales, que acuden a la farmacia comunitaria a retirar la medicación de continuación de una enfermedad crónica, o bien la de un proceso agudo iniciado con anterioridad.

En la continuación de tratamiento, el farmacéutico valorará la percepción del paciente sobre efectividad y seguridad del mismo así como los indicadores o criterios objetivos cuando éstos existan:

En resumen, la dispensación de inicio o repetida, es una actividad compleja, no simplemente una venta de medicamentos o productos sanitarios. Es un servicio orientado al paciente que debe ofrecer cobertura a todos los usuarios de la farmacia de una manera ágil. Por tanto, debe estar integrada en la rutina diaria del ejercicio profesional del farmacéutico y exige un flujo de información bidireccional farmacéutico-paciente, paciente-farmacéutico. En este proceso se debe tratar de alcanzar unos objetivos centrales con un resultado final: la entrega o no del medicamento que, en ambos casos, puede ir acompañado de la remisión del paciente al médico o a una consulta previa con el mismo.

Evidentemente siempre existe la posibilidad de que el farmacéutico ofrezca al paciente otros servicios como el de Seguimiento Farmacoterapéutico.

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INDICACIÓN FARMACÉUTICA

Se entiende por Indicación Farmacéutica, el servicio que es prestado ante la demanda de un paciente o usuario que llega a la farmacia sin saber qué medicamento debe adquirir, y solicita al farmacéutico el remedio más adecuado para un problema de salud concreto. Esta intervención es de gran importancia, ya que, en la mayoría de los casos, el farmacéutico es el primer o único contacto de usuario con el sistema de salud. Se simboliza con la frase «¿Que me da para.... ?». Este proceso debe enmarcarse dentro de las actividades clínicas de atención farmacéutica ya que debe abordarse con el compromiso de cubrir las necesidades del paciente evitando la aparición de problemas relacionados con los medicamentos, siempre en un contexto de uso racional de los tratamientos y mediante la aplicación de criterios científicos y técnicos.

Parte de los objetivos han de ser comunes a los descritos para la dispensación. La ventaja en este caso es que el paciente o usuario demanda la actuación del farmacéutico.

Ante una persona que realiza una consulta en la farmacia sobre un problema de salud, el farmacéutico debe tener como objetivos los siguientes:

  1. Indicar al paciente la actitud más adecuada para resolver su problema de salud, y en su caso seleccionar un medicamento.
  2. Resolver las dudas planteadas por el usuario o las carencias de información detectadas por el farmacéutico,
  3. Proteger al paciente frente a la posible aparición de problemas relacionados con los medicamentos, y
  4. Evaluar si el problema de salud es precisamente consecuencia del un problema relacionado con un medicamento.

Esto supone que en el momento en que el farmacéutico es consultado, debe detectar otras necesidades y ofertar, en su caso, otros servicios de atención farmacéutica clínica (identificar pacientes susceptibles de recibir educación sanitaria, seguimiento farmacoterapéutico personalizado, etc.), o si es necesario, la remisión al médico.

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SEGUIMIENTO FARMACOTERAPÉUTICO

Según el documento de consenso del MSC, el objetivo de este servicio es conseguir la máxima efectividad de los medicamentos que el paciente ha de utilizar.

El tercer Consenso de Granada define el Seguimiento Farmacoterapéutico como la práctica profesional en la que el farmacéutico se responsabiliza de las necesidades del paciente relacionadas con los medicamentos. Esto se realiza mediante la detección de problemas relacionados con medicamentos (PRM), y la prevención y resolución de resultados negativos asociados a la medicación (RNM). Este servicio implica un compromiso, y debe proveerse de forma continuada, sistematizada y documentada, en colaboración con el propio paciente y con los demás profesionales del sistema de salud, con el fin de alcanzar resultados concretos que mejoren la calidad de vida del paciente.

Según este consenso, se entiende por problemas relacionados con los medicamentos (PRM) aquellas situaciones que en el proceso de uso de medicamentos causan o pueden causar la aparición de un resultado negativo asociado a la medicación.

Se define como resultados negativos asociados a la medicación (RNM) aquellos resultados en la salud del paciente, no adecuados al objetivo de la farmacoterapia y asociados al uso, o fallo en el uso, de medicamentos.

Los PRM son elementos de proceso (entendiendo como tal todo lo que acontece antes del resultado), que suponen para el usuario de medicamentos un mayor riesgo de sufrir RNM

Se define como “sospecha de RNM” la situación en que el paciente está en riesgo de sufrir un problema de salud asociado al uso de medicamentos, generalmente por la existencia de uno o más PRM, a los que podemos considerar como factores de riesgo de este RNM.

Se admite que las causas pueden ser múltiples, aceptando por tanto la existencia de un listado de PRM que no será exhaustivo ni excluyente, y que por tanto podrá ser modificado con su utilización en la práctica clínica.

Listado de Problemas Relacionados con Medicamentos26

Este tercer consenso propone también una clasificación para los RNM, en función de los requisitos que todo medicamento debe tener para ser utilizado: que sea necesario, efectivo y seguro..

En esta clasificación y en base a la experiencia acumulada con la utilización de la sistemática surgida del Segundo Consenso de Granada sobre PRM y del Método Dáder de Seguimiento Farmacoterapéutico, desarrollado por el Grupo de Investigación en Atención Farmacéutica de la Universidad Granada, (Grupo de investigación en atención farmacéutica) se abandona la expresión numérica para los distintos RNM, recomendado su referencia con una breve definición. Subir